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sábado, 7 de mayo de 2011

Gracias al desonocido destino



Josh era no era un chico normal y corriente, es de los que aparecen solo una vez en la vida.
No era el chico perfecto si nos fijamos en su apariencia, pero eso era lo de menos, Josh es moreno, de ojos castaños, algo tímido pero muy alegre. Le gustaba la música tanto como a un perro su hueso, siempre que podía cogía una guitarra y componía dulces melodías, soñaba con que una melodía suya se hiciera famosa algún día, pero sabia que por su carácter introvertido nunca lo conseguiría.
Un día cuando caminaba por la calle, llevaba bajo el brazo su carpeta roja en la que guardaba todas las partituras de las canciones que componía, al doblar la esquina chocó contra un hombre alto, demasiado imponente como para decirle algo, todos sus papeles cayeron al suelo, pidiendo disculpas se agachó a recoger todo el estropicio, sin darse cuenta dejó olvidada una de sus canciones.
Cuando llegó a su apartamento, en el centro de Manhattan se dio cuenta de que su mejor pieza había desaparecido entonces recordó el accidente de antes, y se maldijo por haber dejado allí su obra maestra.
Varios días más tarde recibió una llamada que lo citaba en la entrada de un parque a las 4 del mediodía, no tenía ningún motivo para haber escuchado esa llamada, pero algo lo impulsaba ha hacer lo que le indicaba, ese día hacía mucho viento así que decidió abrigarse, cogió su abrigo negro y se lo puso rápidamente, y caminó hasta llegar al lugar indicado, eran las 4 en punto, y un hombre tocó el hombro de Josh a la misma vez que le preguntaba:
-¿Es usted el compositor de esta pieza?
Josh se giró mirando al señor que le estaba hablando, era el mismo tipo con el que se había topado días antes.
-Si soy yo, le agradezco de que haya encontrado mi partitura, debió de caerse cuando choqué con usted.
-No se preocupe, la verdad es que hacía tiempo que estaba buscando una melodía como esta, yo soy director de cine y si no es mucha molestia me encantaría usar esta canción en la película.
-Pero... es posible.... que mi canción haya sido escogida, y por casualidad.
-Bueno que me dice.
-Claro puede usarla, además mi sueño siempre ha sido ese. Muchas gracias Sr...
-Sr. Bennett  Bradley, pero puede llamarme Bennett, a partir de ahora se encargará de componer las melodía para todas mis películas.

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