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sábado, 7 de mayo de 2011

Rozando el cielo con la yema de los dedos.

Bell era una chica soñadora, siempre iba de un lado para otro a paso lento disfrutando de las vistas del camino, todos los días pasaba por delante de un moral, era enorme con una base ancha, tanto que hacía falta tres personas con los brazos estendidos para poder rodearlo, un día se plantó delante de él pensativa, como si una brillante idea estuviera a punto de iluminar su mente, al día siguiente, probó a colgarse de un rama para comprovar si era lo suficiente monte fuerte para sopartar su peso, y sí lo era, acababa de ener una brillante idea, corrío a toda prisa hasta su casa cosa que casi nunca había probado y le gustó esa sensación, un dulce aroma a moras, el viento rozando su cara, removiendo su pelo.
Tardó apenas 10 minutos en llegar, subió las escaleras hasta el desván y se puso a rebuscar entre los montones apilados en la esquina derecha, una sonrisa iluminó su rostro cuando encontró lo que buscaba, ya tenía dos fuertes cuerdas, y solo le faltaba algo en lo que sentarse, una tabla de madera o quizás un neumático, todo podía serle de gran utilidad pero se decantó por una tabla gruesa de madera, le dió una capa de pintura y ya estaba lista para contruir uncolumpio, uno que la haría poder tocar el cielo con las yemas de sus dedos, tardó varias horas en montarlo pero todo el esfuerzo merecío la pena, cuando se montó en él podía sentir que volaba, y conseguía olvidarse del mundo, solo estaban el columpio, ella y la suave brisa del viento.

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